Al PSOE, no le molesta demasiado que la divina progresista le arrebate algunos votos, fundamentalmente en Madrid, si al mismo tiempo resta suficientes a su rival, el PP, para poder despejarle el camino hacia la Comunidad y la Alcaldía madrileñas. Si Rosa Díez es fiel a su compromiso cuando abandonó el PSOE, se confirmará que se fue de su antiguo partido para defender mejor el programa del PSOE.
El PSOE hace tiempo que no le arrebata votos en unas elecciones generales al PP, aproximadamente desde el 11-M. Su deriva nacionalista en Cataluña y Constitucionalista en el País Vasco, es una prueba de lo que puede abrir el abanico ideológico para triunfar en las elecciones. La mancha de una mora, con otra mora se quita.
Rosa Díez y su partido, representan la herencia del PSOE histórico de Felipe González, el GAL y FILESA. Ni una crítica se le ha escuchado a lo largo de la historia a Rosa Díez sobre lo ocurrido en los años que no importaba el color de los gatos mientras cazaran ratones, tampoco sobre la deriva del PNV mientras fue Consejera de Turismo, Rosa Díez sabe callar lo que no le conviene recordar y ocultar con buenas palabras, como los mentalistas, lo que no quiere que le recuerden.
A estas alturas, está suficientemente claro que Rosa Díez no ha experimentado ninguna conversión ideológica que exceda el marco del socialismo. Está claro que sus palabras y discursos, lo único que pretenden es convencer a la gente de que su socialismo disfrazado es mejor que el ofrecido por Rodríguez Zapatero, cuando en realidad la connivencia con el nacionalismo comenzó con Rosa Díez y la alianza del PSE con el PNV.
Rosa Díez es una federalista convencida –Estado federal cooperativo es su oferta-, que no ha dicho prácticamente nada sobre lo que ocurre en Cataluña con el tripartit en el que participa el PSOE, y que ha impedido el desarrollo de su partido en esta comunidad, lugar en el que UPyD ha obtenido los peores resultados electorales en todas las convocatorias. Tampoco ha hecho mucho porque su partido se desarrolle en Galicia y el País Vasco, más bien se ha encargado de deshacer en estas comunidades cualquier posibilidad de presencia organizada de la UPyD, obteniendo unos resultados electorales muy escasos. Pero cualquier ciudadano medianamente informado, dirá que Rosa Díez es una detractora de los nacionalismos. ¿Seguro que es así?. ¿Hay alguna forma de confirmarlo?.
La política que ha seguido Rosa Díez es una extensión de la política del PSOE, algo en la que la opinión pública no ha caído en cuenta, porque si Rosa Díez representa una alternativa al PP y al PSOE, no lo hace de forma ecuánime, al contrario. Savater dice que la idea de España se la sopla, Rosa Díez defiende un manifiesto por la lengua común, en el marco de un Estado federal. Está claro que Rosa Díez ya tiene asumido en su programa que las diferencia fundamentadas en los nacionalismos son inamovibles, las da por buenas, porque no ha movido un dedo desde su partido por afrontarlas.
Rosa Díez defiende un Estado fuerte ante un Estado opresor y amorfo como el que estamos viviendo con Rodríguez Zapatero. Rosa Díez no defiende la Constitución, puesto que su máximo deseo es cambiarla. Cuando habla de España, no lo hace desde el reconocimiento de su unidad territorial, sino de la unidad de derechos de los españoles, algo que resulta imposible sin una unidad territorial, por la sencilla razón de que los españoles ya no son una unidad jurídica, una vez que el Estatut catalán se está aplicando desde hace dos años y el Tribunal Constitucional sigue sin manifestarse al respecto.
Hay muchas grietas en la conversión de Rosa Díez a una alternativa política a lo existente, más bien la UPyD es una formación recolectora de conciencias descarriadas y votos que se irían a la abstención.
Pero el partido de Rosa Díez no aspira a lo que nos dice, cambiando la realidad política de este país; más bien lo que quiere es que la realidad política de este país vaya peor, porque cuantos más descontentos haya con el PSOE y el PP, mejores resultados obtendrá la UPyD.
Rosa Díez ha tenido la oportunidad de ofrecer un partido diferente y ha reproducido de forma exagerada los vicios autoritarios y demagógicos de los demás partidos, excluyendo la democracia de su formación política. Su estrategia es evidente, se vio en el País Vasco cuando obtuvo un escaño, hacerse necesario para poder tocar poder.
En cuanto al partido, no caben desentendimientos, los que se queden en él tienen tanta afinidad por la democracia como los bantúes, porque ningún demócrata se puede quedar de brazos cruzados mientras sus compañeros son expulsados por expresarse libremente. El próximo congreso de noviembre será la confirmación de que UPyD lo único que está haciendo es entretener a los españoles descontentos con el PSOE y el PP, para que se atrevan a pensar que con Rosa Díez las cosas serían diferentes, y no les falta razón, porque serían aún mucho peores, algo así como en Venezuela.
Auguro que el fin de la UPyD ocurrirá en el año 2011, cuando se celebren las elecciones municipales, en las que sin un partido bien organizado se obtendrán unos malos resultados. Algo que también ocurrirá en las elecciones de Cataluña en 2010, a las que posiblemente la UPyD no se presentará, con cualquier disculpa, y si lo hace recogerá un soberano fracaso.
La extinción de UPyD ya ha comenzado, la han iniciado los propios dirigentes de UPyD con Rosa Díez a la cabeza y este proceso es irreversible. .
El PSOE hace tiempo que no le arrebata votos en unas elecciones generales al PP, aproximadamente desde el 11-M. Su deriva nacionalista en Cataluña y Constitucionalista en el País Vasco, es una prueba de lo que puede abrir el abanico ideológico para triunfar en las elecciones. La mancha de una mora, con otra mora se quita.
Rosa Díez y su partido, representan la herencia del PSOE histórico de Felipe González, el GAL y FILESA. Ni una crítica se le ha escuchado a lo largo de la historia a Rosa Díez sobre lo ocurrido en los años que no importaba el color de los gatos mientras cazaran ratones, tampoco sobre la deriva del PNV mientras fue Consejera de Turismo, Rosa Díez sabe callar lo que no le conviene recordar y ocultar con buenas palabras, como los mentalistas, lo que no quiere que le recuerden.
A estas alturas, está suficientemente claro que Rosa Díez no ha experimentado ninguna conversión ideológica que exceda el marco del socialismo. Está claro que sus palabras y discursos, lo único que pretenden es convencer a la gente de que su socialismo disfrazado es mejor que el ofrecido por Rodríguez Zapatero, cuando en realidad la connivencia con el nacionalismo comenzó con Rosa Díez y la alianza del PSE con el PNV.
Rosa Díez es una federalista convencida –Estado federal cooperativo es su oferta-, que no ha dicho prácticamente nada sobre lo que ocurre en Cataluña con el tripartit en el que participa el PSOE, y que ha impedido el desarrollo de su partido en esta comunidad, lugar en el que UPyD ha obtenido los peores resultados electorales en todas las convocatorias. Tampoco ha hecho mucho porque su partido se desarrolle en Galicia y el País Vasco, más bien se ha encargado de deshacer en estas comunidades cualquier posibilidad de presencia organizada de la UPyD, obteniendo unos resultados electorales muy escasos. Pero cualquier ciudadano medianamente informado, dirá que Rosa Díez es una detractora de los nacionalismos. ¿Seguro que es así?. ¿Hay alguna forma de confirmarlo?.
La política que ha seguido Rosa Díez es una extensión de la política del PSOE, algo en la que la opinión pública no ha caído en cuenta, porque si Rosa Díez representa una alternativa al PP y al PSOE, no lo hace de forma ecuánime, al contrario. Savater dice que la idea de España se la sopla, Rosa Díez defiende un manifiesto por la lengua común, en el marco de un Estado federal. Está claro que Rosa Díez ya tiene asumido en su programa que las diferencia fundamentadas en los nacionalismos son inamovibles, las da por buenas, porque no ha movido un dedo desde su partido por afrontarlas.
Rosa Díez defiende un Estado fuerte ante un Estado opresor y amorfo como el que estamos viviendo con Rodríguez Zapatero. Rosa Díez no defiende la Constitución, puesto que su máximo deseo es cambiarla. Cuando habla de España, no lo hace desde el reconocimiento de su unidad territorial, sino de la unidad de derechos de los españoles, algo que resulta imposible sin una unidad territorial, por la sencilla razón de que los españoles ya no son una unidad jurídica, una vez que el Estatut catalán se está aplicando desde hace dos años y el Tribunal Constitucional sigue sin manifestarse al respecto.
Hay muchas grietas en la conversión de Rosa Díez a una alternativa política a lo existente, más bien la UPyD es una formación recolectora de conciencias descarriadas y votos que se irían a la abstención.
Pero el partido de Rosa Díez no aspira a lo que nos dice, cambiando la realidad política de este país; más bien lo que quiere es que la realidad política de este país vaya peor, porque cuantos más descontentos haya con el PSOE y el PP, mejores resultados obtendrá la UPyD.
Rosa Díez ha tenido la oportunidad de ofrecer un partido diferente y ha reproducido de forma exagerada los vicios autoritarios y demagógicos de los demás partidos, excluyendo la democracia de su formación política. Su estrategia es evidente, se vio en el País Vasco cuando obtuvo un escaño, hacerse necesario para poder tocar poder.
En cuanto al partido, no caben desentendimientos, los que se queden en él tienen tanta afinidad por la democracia como los bantúes, porque ningún demócrata se puede quedar de brazos cruzados mientras sus compañeros son expulsados por expresarse libremente. El próximo congreso de noviembre será la confirmación de que UPyD lo único que está haciendo es entretener a los españoles descontentos con el PSOE y el PP, para que se atrevan a pensar que con Rosa Díez las cosas serían diferentes, y no les falta razón, porque serían aún mucho peores, algo así como en Venezuela.
Auguro que el fin de la UPyD ocurrirá en el año 2011, cuando se celebren las elecciones municipales, en las que sin un partido bien organizado se obtendrán unos malos resultados. Algo que también ocurrirá en las elecciones de Cataluña en 2010, a las que posiblemente la UPyD no se presentará, con cualquier disculpa, y si lo hace recogerá un soberano fracaso.
La extinción de UPyD ya ha comenzado, la han iniciado los propios dirigentes de UPyD con Rosa Díez a la cabeza y este proceso es irreversible. .





